"No puede haber noción de luz si no se ha penetrado en la tiniebla ...."

8 de marzo de 2012

Los sabuesos del destino

 Nunca había oído hablar de este escritor hasta hace muy poco, y me lamento por ello.
Hector Hugh Munro, más conocido por su pseudónimo literario Saki, fue un escritor británico de relatos y novelas que vivió entre 1870 - 1916.

He tenido el placer de leer varios de sus relatos, así como también he podido informarme sobre su vida y su forma de escribir.
Es bien cierto lo que idcen de él: cuando lo lees no te conviertes en seguidor o fan, sino en fanático. Hasta el escritor Jorge Luís Borges apreciaba su humor ácido e irónico, así como su maestría en la elaboración de relatos. También escribió tres obras de teatro y algunas novelas.
Sin duda alguna, Saki estará muy presente a partir de ahora en Las Antiguas Ruinas.

El relato que trato en esta entrada, Los sabuesos del destino, fue el primero que leí del escritor británico. Me cautivó desde el primer instante. Su forma de narrar, la manera de introducir al lector en la historia y la permanente sensación de querer conocerla me fascinaron.
Antes de nada, debo apuntar que voy a hablar detalladamente sobre el argumento, por lo tanto quien no desee conocerlo debería dejar de leer a partir de aquí.

El protagonista de esta historia es Martin Stoner, un hombre que vaga en una dirección incierta, decidido a llegar hasta el mar, sin dinero, vivienda, trabajo ni amigos.
Por casualidad se topa con una granja un tanto vieja y descuidada, y decide pedir hospitalidad por una noche, pues en su rumbo a través de pantanos y caminos cenagosos, comienza a lloviznar y siente un hambre atroz.
Cuando le abren la puerta, un anciano encorvado sale a recibirlo, dejándole inmediatamente paso y llamándolo "amo Tom". Stoner, sin fuerzas y deseoso de descansar y comer, se deja arrastrar por los ofrecimientos de alimento y reposo provenientes del anciano, quien sigue llamándolo "amo Tom".
Cuando hubo descansado, el anciano le comenta que sabía que volvería su amo tras cuatro años de ausencia, y que su tía, la encargada y dueña de la granja, no lo recibiría ni lo vería jamás. Sin embargo, sí lo dejaba quedarse en la casa. Stoner entonces comienza a darse cuenta de que lo habían confundido con ese tal Tom, y que éste había hecho algo deplorable o vergonzoso, pues ni su tía quería recibirlo y había entendido que no tenía muy buena reputación entre los vecinos. Se sintió avergonzado de suplantar a otra persona, pero el tener asegurada la cama y el alimento fueron para Stoner motivos suficientes para continuar con el engaño.
Buscando entre viejas fotos descubrió que su parecido con Tom era evidente, pues no sólo el anciano llamado George lo confundía; también los vecinos, quienes farfullaban y comentaban cosas entre sí cuando este pasaba.
Un día, el anciano George, con aspecto desesperado, le dice a Stoner que tiene que desaparecer por una semana, pues había regresado al pueblo un hombre que juraba venganza contra Tom.
Stoner no sabía cual era el motivo del desprecio que sentía la gente, ni el por qué de la venganza de aquel hombre, pero decidió hacer caso al anciano y se marchó, pero para no regresar jamás, pues sentía que no podía seguir con la farsa, y menos cuando despertaba tanto odio sin tener nada que ver, en realidad.
Se escabulló en medio de la noche por la puerta trasera de la casa, y se encaminó por el bosque. Se sintió satisfecho y libre, pues recuperaba las ganas de construír una nueva vida. Sin embargo, los sabuesos del destino quizá no le dejaran conseguirlo, ya que antes tendría que enfrentarse a un acontecimiento inesperado.
Hasta aquí puedo contar, pues como digo siempre, los finales deben ser descubiertos en los libros y no en otros lugares.

El relato nos ofrece a un hombre que no tiene rumbo en la vida. Es un vagabundo que, por casualidad se topa con la posibilidad de comenzar una nueva vida suplantando la de otro. Sin embargo, parece que esa vida no es tan recomendable como cabría esperar. Stoner tendrá que vérselas con el destino de otro, y a su vez, con su propio destino, que lo ha estado espoleando durante toda su vida.
Aunque se refugie en otra identidad, los sabuesos del destino conseguirán encontrarlo y enfrentarlo.

Recomiendo la lectura de éste y de otros relatos del escritor Hector Hugh Munro, o Saki, para los que lo prefieran así.
Para mí fue uno de los grandes descubrimientos literarios en lo que va de año; espero que sea así para otros también.

Que tengan un buen día y una buena lectura.

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