"No puede haber noción de luz si no se ha penetrado en la tiniebla ...."

4 de enero de 2012

El gato negro


  Este relato de Edgar Allan Poe es uno de los muchos que consiguió erizarme el vello.
  Aunque lo leí hace un año y medio aproximadamente, he vuelto a rescatar una selección de relatos suyos de los que no he comentado ninguno, y que espero hacer en breves, ya que son historias extraordinarias, escalofriantes, que me veo en la obligación de comentar.

   Quien no haya leído este relato y no quiera conocer detalles de su argumento, le recomiendo que no siga leyendo a partir de aquí, pues, aunque no acostumbro a hacerlo, he decidido comentar más profundamente (y analizar con más detalle) el argumento de los libros que vayan apareciendo a partir de ahora en Las Antiguas Ruinas; ya que me resulta casi imposible dar mi opinión sin mencionar fragmentos o situaciones concretas reflejadas en las obras.
    Después de este necesario inciso, comienzo con mi análisis y con mi visión de la obra:


    Lo que más me llamó la atención fue, sin lugar a dudas, el protagonista. En el relato no nos queda muy claro el motivo por el cual comienza a sentir aversión y rechazo por los animales.
El protagonista es un hombre en principio, amante de las criaturas, con las que se siente seguro y comprendido, frente a su relación con los humanos, quienes se burlan de su sensibilidad. Sin embargo, en un momento de su vida, según cuenta el relato, el hombre empieza a sentir animadversión, e incluso odio, por los animales. Sin duda el alcohol aumenta estas reacciones viscerales.
Su mujer sufre este insoportable humor con abnegación, pero ella no es realmente el foco en donde descargar su ira. El gato del matrimonio, llamado Pluto, es al que poco a poco va odiando con más obstinación, hasta que un día, en un arranque de ebria locura, le saca los ojos, para, tiempo más tarde, ahorcarlo en el jardín de su casa.
Paradójicamente, esa misma noche tras cometer esa brutalidad contra el gato, se produce un incendio en su casa consumiéndolo todo. Todo, salvo la pared del dormitorio en donde se apoya la cama matrimonial. Allí aparece grabada a fuego la silueta de un gato negro.
    Tiempo después, nuestro protagonista ve a otro gato muy similar a Pluto en una taberna, y decide llevárselo a casa. Al animal le falta un ojo, y es idéntico al antiguo gato del protagonista salvo por una mancha blanquecina en su pecho.
Como la conducta del protagonista sigue siendo perversa e irascible, pronto comienza a despreciar al gato y a detestar su presencia, por lo que un día, movido ya por una demoníaca perversidad, decide atacar al gato con un hacha, después de que éste pasara por sus piernas haciendo tambalear al hombre.
Su mujer, al ver esta reacción, detiene la mano del protagonista a fin de evitar la masacre del animal, pero consigue despertar más aún la furia del ya consumido y malévolo hombre.
Hasta aquí puedo contar porque no me gusta revelar el final.

Ante todo, me llamó extremadamente la atención la mentalidad y la corrupción que tiene el protagonista a lo largo del relato. Cuanto más avanza la historia, menos humanidad encontramos en él. Vemos a un hombre consumido por el acohol con una vida de pobreza e insatisfacción. Parece que cuanto más odia menos conciencia tiene, y el blanco de su ira es lo que en otro tiempo tanto amaba: los animales.
Bien es cierto que su mujer también recibe diariamente buena dosis de maltrato, pero los pensamientos y las acciones más crueles recaen sobre los gatos, los compañeros que lo siguen y buscan su compañía. Cuanto más cariño recibe de ellos más crece su odio, hasta desembocar en irracionales impulsos homicidas.

El final de la obra es memorable. La falta de conciencia, la perversidad y la sensación de estar por encima de sus actos llevan al protagonista a su irrevocable destino.
Moraleja: el odio y la perversidad sólo conllevan a más de lo mismo. Nadie puede estar por encima de sus actos. Todo comportamiento tiene sus consecuencias.

Como siempre, recomiendo la lectura de este relato, e invito a quien quiera a comentar sobre la obra, la entrada o lo que le apetezca relacionado con el relato.


Que tengan un buen día y una buena lectura.

1 comentario:

Anita Black dijo...

Muy buena entrada.Tienes una manera de explicar los relatos que engancha mucho,(y lo digo porque también están hechos con claridad )así que te felicito.

Del relato tengo que decir que ese aire que le da Poe a sus cuentos no lo encontré, ni creo que lo encuentre en ningún otro escritor. A mi parecer era único en su escritura y en aquella época debió de ser espeluznante leerlo.

Todo un maestro.