"No puede haber noción de luz si no se ha penetrado en la tiniebla ...."

19 de agosto de 2009

Cuidado con lo que deseas



Por causa de las vacaciones no he podido actualizar el blog, así que vengo cargadita de novedades que espero poder ir publicando.

Esta entrada se la dedico a un cuento de Robert Louis Stevenson publicado por primera vez en 1893, llamado El Diablo de la Botella, del cual he podido disfrutar estos días de relax.

La historia se desarrolla entre Hawaii, San Francisco y Tahiti, ya que su protagonista es oriundo de Hawai pero se mueve entre estos otros lugares.

Keawe, que es como se llama el protagonista, viaja a San Francisco para hacer fortuna y allí se encuentra con una casa preciosa, por lo que queda maravillado. Al verlo, el dueño de la casa lo invita a pasar y le cuenta que consiguió toda su fortuna y su preciosa casa gracias a una botella, pero tiene un secreto aterrador: dentro de la botella está el demonio.
Podía pedírsele cualquier cosa: fortuna, amor, éxito; sin embargo era peligroso pues quien concedía los deseos era el mismísimo diablo.
El hombre era ya mayor y necesitaba vender la botella, pues quien la poseyera en el momento de su muerte iría al infierno, pero había una pega, la botella solo podía desprenderse de su amo por un precio inferior del que fue adquirida.
Entonces Keawe decide comprarla.


A partir de ahí comienza una historia en la que el protagonista verá sus sueños frustrados y su alma a punto de estar condenada al infierno. El final me sorprendió bastante y para ser un cuento no muy extenso, consigue transmitir la angustia y la desesperación de sus protagonistas, así como la compleja situación que viven.

Lo recomiendo de veras, es fácil de leer, entretenido y no defraudará.

La próxima entrada estará dedicada a un cuento de Charles Dickens llamado El Guardavía, recogido de una antología de relatos fantásticos del siglo XIX, de donde saqué el de R. L. Stevenson.


Espero que tengan un buen día.

2 comentarios:

NOSFERATU dijo...

Francamente no conocia esta obra del literato escoses, y pues la verdad tus post son toda una franca invitacion a la lectura y una seria reprimenda a que no desatienda en demasia mi horas de ocio, tengo que cultivarme mas. Es como siempre un honor tus palabras y mas tus visitas a tu Camara de Torturas. Por razones de mi mortalidad y realidad, es una lastima no poder invitarte el fin de semana a tomar un buen café que se cultiva en estas tierras de los confines. Como siempre a tus pies.

camdem dijo...

Como siempre, no sólo estoy a tus pies, sino a tu alma y a tus pensamientos. Es un placer volver a recibir consejos sobre literatura, o simplemente visiones de cuentos y novelas. Había oído hablar sobre esta obra, y si tengo tiempo le echaré un vistazo. Un abrazo