"No puede haber noción de luz si no se ha penetrado en la tiniebla ...."

24 de noviembre de 2008

Madama Butterfly - Un bel di vedremo




"Un bello día veremos levantarse un hilo de humo en el extremo confín del mar.
Y después aparece la nave.
Y después la nave es blanca. Entra en el puerto, truena su saludo. ¿Ves? ¡Ha venido! Yo no voy a buscarlo, yo no. Me pongo ahí, en lo alto de la colina y espero, espero mucho tiempo. Y no me importa la larga espera.
Y, salido de entre la multitud de la ciudad, un hombre, un pequeño punto, sube por la colina.
¿Quién será?, ¿quién será? Y cuando esté aquí, ¿qué dirá?, ¿qué dirá?
Llamará: - Butterfly- desde lo lejos; yo sin responder. Estaré escondida. Un poco por bromear, y un poco por no morir al primer encuentro. Y él, un poco ansioso, llamará, llamará; “Pequeñita, mi pequeña esposa, perfume de verbena”, los nombres que solía llamarme.
Todo esto sucederá, te lo prometo. Guárdate tus temores, ¡yo con segura fe lo espero!"








Esta obra de Puccini realmente está basada en una novela de John Luther Long con base real.
En ella se refleja una situación común en una época( mitad del siglo XIX) en la cual los americanos se casaban por conveniencia, en realidad lo que les duraba su estancia en Japón.
La historia se centra en una joven geisha que sufre el abandono de ella y de su hijo por un oficial de la marina americano. Es una historia llena de dolor, de esperanzas vanas, de sufrimiento, sin embargo se nos presenta con sume belleza, en cada nota, en cada acorde.
En esta aria se representa el momento en el cual Cio-Cio San (Madam Butterfly) espera la llegada de su marido, con total devoción, con amor puro y con gran esperanza, para que esté con ella y con su hijo y puedan ser felices, pero desconoce que el oficial rehace su vida con una americana.
Ella entrega todo su amor, todo su ser por un hombre que ha jugado con las esperanzas de un alma pura.
El final es trágico (como no). La obra concluye con el suicidio de Cio -Cio San, al no poder vivir dignamente con su hijo y con el hombre al que ama, ya que éste solo vuelve para llevarse al niño.

De veras me conmovió no sólo el aria(interpretada por Maria Callas) sino también la historia, bella y trágica, para mi, extremadamente maravillosa. Me fascinó la pureza, la esperanza de Cio-Cio San, su entrega y el sufrimiento al que se somete.
Realmente imagino los bellos atardeceres de un Japón marcado por la belleza de sus cerezos, de su tradición, de las geishas.

Recomeindo a todo el mundo que cuando escuche esta bella pieza, por un momento, aunque sea solo un breve momento, cierre lo ojos e imagine el dolor y la esperanza de Butterfly, evocando los maravillosos paisajes y el ocaso de un Japón de cuento.

Disfruten y que tengan un buen día.

2 comentarios:

NOSFERATU dijo...

El colectivo, tiende a idealizar el genio de la sóprano griega, mas interesado por sus pasiones humanas de la Callas,que por su don vocal, creo que este articulo rompe la regla y se evoca mas a la obra en si, que es la opera, la genialidad de Puccini vuelve a ser exelsa y conmovedora.Alfombra roja y caravanas por ti LOREIN BLACK, al tratar esta pasion llamada La Opera. Agradesco infinitamente tus bellos y sinseros comentarios, lo que me deja mas prendido de tí,cada dia que se oculta el sol y sale la luna, por cada estrella que hay en el firmamento no me canso de decir gracias.Un humilde y apasionadO beso te doy en vuestra delicada mejilla.Salam aleikum.

camdem dijo...

Creo que tengo otra canción más que enseñar. Muy conmovedora, resulta increíble cómo aguarda día tras día, con el amor del primero, a su marido, sin saber que no la quiere. Resulta estremecedor cómo las personas nos entregamos a los sueños y a los amores sin pensar en qué son realmente. Un abrazo.